Reseñas

De Felicidonia hasta una lectora

    El libro Felicidonia llegó a mis manos en el Congreso de Nacional de Microficción en Tucumán, realizado en septiembre del 2017. «Un libro más.» pensé en el momento de adquirirlo. Muy poco tiempo después lo leí y me dejé guiar por el juego que plantea el autor. Desde las primeras líneas me di cuenta de que no se trataba un libro más.

    En las tres partes en que está dividido el libro, el lector además de encontrarse con textos que se adaptan al canon de la microficción, va descubriendo un mundo cotidiano, cercano, con el que no es difícil identificarse y si no, lo imagina: palpable, latente como leído al oído.

    No quiero ni voy a enumerar títulos ni temas que se tratan en el libro. Quiero hablar del juego autor-lector. Ese juego en que Eduardo Vardé nos convierte en cómplices y artífices.

    En la escritura siempre hay un desafío: ser leído. Si no hay lector, no hay texto, no hay Literatura, o sólo hay un montón de hojas impresas como diría Cortázar. Por eso en este libro el autor juega con el lector, le tira la pelota y lo deja correr por las páginas. Al ser un libro de microficciones, no es necesario el orden lineal al leer, por eso el lector gambetea y si está en donde debe estar, ataja o da el cabezazo certero. Desde el título del libro ya podemos intuir ese pacto literario, ese doble sentido y ese puñal cercano a nosotros. “Felicidonia” humor  y sarcasmo de una cuidad distópica.

    Encontramos gran variedad de textos breves en todo este libro, desde cuentos nanos hasta lo que el propio autor denomina “Al filo” ¿De qué? Te preguntarás. Lamentablemente no voy a responderte, ese es tu trabajo. Saber que estos textos se encuentran al acecho de un lector cómplice, que pueda vivir y entrar a Felicidonia. Entrar a la Literatura.

                                Natalia Greta Martinez
                               
Profesora de Grado en Lengua y Literatura. Especialista en Lectura y Escritura.
   

Dos Veces Breve, de Eduardo Vardé

Micro-reseña para una colección de microficciones (Agosto 2013)

Hay personas que pasan su vida buscando entre miles de galletitas y nunca encuentran su Vocación” (Vocación, Sala 2). Detrás del juego de palabras y del guiño, entendible para un lector argentino común, puede esconderse una afirmación más profunda, a veces un axioma derivado de la experiencia de vida, comprensible también para un hombre común.
Ingenio, palabra, chiste, adivinanza y mini-anécdota: son algunos de los factores identificables que se combinan para dar como resultado estos 120 micro-relatos que, como galletitas surtidas, no pueden dejar de probarse uno tras otro, en sucesión o al azar.

Todo se cruza en el camino, cómico, lo serio, lo sutil, lo grosero, lo trágico, pero hay que estar atento porque hay hilos que es interesante seguir en este laberinto de pequeñas historias (agrupadas en cinco amplios remansos o Salas): uno es el amor, otro es el sufrimiento de la vida, otro el sexo, otro es la mujer (en general, ¿o en particular?: “Ella quería una novela, yo le di una microficción”), y otro es la pregunta -a veces irónica- por todas estas cosas, sin dejar de lado una importante veta de inquietud religiosa (acaso la Sala 2 sea la más importante en este sentido, con esa omnipresencia de la pregunta por Dios).

Se puede estar de acuerdo con una cierta visión del mundo, o gustar más o menos, pero lo que no se podrá es negar una agudeza que tiene algo de sabiduría callejera y algo de sabiduría libresca.

Acaso son ensayos de captura de lo real (“la única realidad es la realidad”, se afirma), acompañados a veces de una intuición sobre cómo mirar lo real (como en Lente: “Contrario a las leyes de la física, cuanto uno más se aleja de algo más grande y perfecto lo ve”). Es la distancia “crítica” que permite al observador apreciar el gran cuadro, es decir, percibir su grandeza de su hechura, su complejidad.

Eduardo Vardé definitivamente ha encontrado su vocación en el mar de “posibles galletitas”, reuniendo lo mejor en un paquete variado para la ocasión, pero, como la vocación es una voz que llama a lo largo de toda la vida, es de esperar que la siga re-encontrando siempre, para los ojos ávidos de sus lectores.

Santiago Disalvo

Profesor y Doctor en Letras por la Universidad Nacional de La Plata. Desde el año 2000, trabaja como docente en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación en la misma universidad. Es investigador de CONICET especializado en poesía hispánica medieval. Ha publicado artículos y libros sobre la especialidad, además de algunos poemas propios.


Dos Veces Breve, breve reseña.

Leí sus letras y me identifiqué de inmediato con el mundo detrás de ellas. Un mundo en donde los PROCESOS del MATERIALISMO POSMODERNO llevan a escribir un poema en un billete, como si el talento del escritor soñara provocar un BIG BANG, como si la humanidad emprendiera el camino a hacer que una MICROVERDAD sea terreno fértil a la esperanza.

Aunque se diga que DOS VECES BREVE presenta magistralmente CONTRADICCIONES, confieso que yo también soy parte de esa vapuleada generación que sabe lo que es una MADRE DEL DOLOR y es capaz de inspirarse en galletitas VOCACIÓN (en mi caso son Mediatarde a medianoche). ¿Será que estamos tan lejos del poder que inició la PROPIEDAD PRIVADA y debemos conformarnos con inventar mundos alternativos? ¿Será que descubrimos la belleza que sólo una FOTODISTANCIA puede provocar? ¿O tal vez será porque el MIEDO al amor real y verdadero nos hace seguir inventando distancias increíbles donde no se necesiten metáforas? Ni HERREROs, ni agujas que tejan-destejan nuestro propio REGRESO PENDIENTE, desde hace tantos años al supuesto estigma de inventarlo todo.

No tiene vueltas, alza la bandera de lo nuevo. Ya abriremos los caminos necesarios para combatir con esta única arma imbatible y eterna a la más organizada de las violencias: la del silencio cómplice, la del mutismo ante la injusticia de este mundo banal. Sigamos siendo la revelación, el grito azul de tinta negra en un cuaderno amarillento y un libro DOS VECES BREVE.

Patricia Lucero

Socia fundadora del Club de Letras Jóvenes y de S.A.L.A.C. - filial La Rioja. Especialista en gestión cultural. Promotora cultural de La Rioja. Poeta y escritora. Organizadora del Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes La Rioja. Su poema "Inventario" fue premiado en el Certamen 2011 organizado por la Dirección de Letras Municipal. En 2012 editó su primer libro: "Tres árboles planté...".
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Para leer en Solo tempestad: http://www.solotempestad.com/bugarin-vardexmendez/